Los mercados premian en Bolsa a las empresas que han salido de Cataluña

Los mercados premian en Bolsa a las empresas que han salido de Cataluña

El miedo cotiza caro ante los mercados. Las empresas catalanas han vivido las últimas semanas como una montaña rusa bursátil en la que los vaivenes políticos saltaban inmediatamente a los índices. Los inversores digirieron el día después al referéndum ilegal del 1 de octubre con malestar: una sensación que se tradujo en pérdidas millonarias para el Ibex 35, que llegó a sufrir su mayor desplome desde el Brexit al dejarse un 2,85%, con vertiginosos caídas en el caso de las compañías catalanas. Los parqués habían olido la sangre. Ante esta situación, la cascada de cambios de sede de compañías para salir de Cataluña ha funcionado como un mensaje balsámico para los inversores. Desde su firma, la plana mayor de cotizadas que han abandonado la región han pasado del rojo al verde ante los ojos de los parqués. La Bolsa ha premiado la mudanza.

El fenómeno es generalizado. Banco Sabadell, que cambió su sede a Alicante, se ha apreciado un 8% desde que aprobó su salida, mientras que Caixabank, que ha volado a Valencia, ha incrementado su valor un 4,1%. Precisamente, ambas entidades habían sido de las más damnificadas en Bolsa antes de anunciar su salida de Cataluña, ante la duda de si perderían el paraguas del Banco Central Europeo (BCE) en una hipotética independencia: en los siete días que median entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre en el que anunciaron su salida de Cataluña, Caixabank se dejó un 14%, mientras que Sabadell perdió un 16%.

Tras el movimiento de los dos grandes bancos catalanes el pasado jueves, se precipitó la salida de una riada de grandes empresas. Gas Natural anunció su salida al día siguiente para instalarse en Madrid. La compañía energética ha remontado en Bolsa un 2,5% desde entonces.

«Las empresas catalanas bajaron más por la incertidumbre, lógico ante un nivel de gran tensión en España y por el temor a futuros cambios regulatorios. Además debemos pensar que el 70% del Ibex está en manos extranjeras. Así, lo normal es deshacer posiciones. A partir de ahora, no se va a distinguir entre empresas catalanas y no catalanas», sostiene Joaquín Robles, analista de XTB.

El Ibex 35 confirmó ayer esta tendencia favorable y cerró la sesión con un incremento del 1,34%, el mayor repunte entre las principales plazas europeas, lo que remonta los niveles del selectivo hasta rozar los 10.300 puntos. El avance viene impulsado precisamente por la banca y el sector eléctrico. Todos los grandes valores del selectivo registraron avances: BBVA se ha revalorizado el 2,43%; Telefónica el 2,30%; Iberdrola el 2,20%; Inditex el 1,29 %; Repsol el 0,79% y Banco Santander el 0,64%. Las empresas que han aprobado el cambio de sede también cerraron ayer con ganancias. Gas Natural se apreció un 1,6%, Banco Sabadell se revalorizó un 1,2%, Caixabank cerró con un 0,32% de avance mientras que Abertis, que hizo las maletas a Madrid el pasado lunes, repuntó un 0,03%.

«Es cierto que hay una descorrelación con los mercados europeos, que subieron este mes un 2% y el Ibex se mantuvo plano. Hasta que no desaparezca de manera total la posibilidad de independencia, continuará la volatilidad», incide Robles.

Influencia sobre el bono
El efecto balsámico sobre las empresas catalanas que han optado por abandonar esa comunidad trasciende el Ibex 35 y también ha repercutido sobre otras cotizadas como Oryzon. La biotecnológica fue pionera la semana pasada en cambiar su domicilio ante el pulso independentista y ayer se revalorizó un 6,52%. Incluso las que han mudado su domicilio social hace menos tiempo, como Colonial que lo aprobó el pasado lunes, han recogido los parabienes de esta mudanza con un incremento bursátil del 2,44% en la sesión de ayer.

«La subida del Ibex ha demostrado una mayor confianza. Anteriormente se han producido momentos de inestabilidad, no de pánico. En las diez últimas sesiones se observa una alternancia alcista y bajista. Hay mucha incertidumbre, pero no pánico. Este era el escenario manejado por el mercado. Pero hay que tener cuidado, porque no se ha llegado a una solución final», advierte Robles.

Las curvas que dibuja el Ibex marcan el mapa de calor de la crisis política entre el Govern y el Gobierno, una situación que aún permanece lejos de su resolución, pese a la bajada de revoluciones del pulso en las últimas horas. «A partir de ahora se percibe una mayor confianza, que podría quebrarse si hay una declaración unilateral de independencia extrema o se adoptan decisiones más radicales», alerta Robles.

Las empresas no han sido las únicas rehenes de la incertidumbre generada por el órdago secesionista. Las ventas de los inversores también han alterado la marcha del bono soberano. La prima de riesgo, o diferencial entre la rentabilidad del bono a diez años alemán y el español, escaló hasta los 130 puntos la semana pasada. En su caso, la salida de Caixabank y Banco Sabadell también mandó un mensaje de tranquilidad sobre el verdadero recorrido del rifirrafe independentista. La prima ha bajado desde entonces y ayer cerró la sesión en los 118 puntos, siete menos que un día antes. Fuentes de Economía citan la bajada de la prima de riesgo como un síntoma de sosiego entre los inversores ante la situación de Cataluña.

«El bono además está muy condicionado con las inyecciones del BCE», recuerda Robles. Pese a ello, el Tesoro se ha financiado en peores condiciones en las subastas de deuda de los últimos días. Como fuere, los mercados leen la situación política con mayor optimismo que hace unos días y ya atisban el final de la crisis. «El coqueteo de Cataluña con la independencia ahora está jugueteando con el tiempo, pero se dará de bruces de nuevo con la realidad (económica)», concluye David A. Meier, economista de la gestora Julius Baer.
Source: ABC

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